Hoy Día Mundial de la Libertad de Prensa, toca reflexionar, entre otras, sobre el derecho a la información y la libertad de expresión; dícese, dos pilares jurídicos básicos del periodismo y de la democracia. Y eso que la prensa no hace por ganarse admiradores, entre los ciudadanos, digo, y muy a pesar de los buenos periodistas. Para conmemorar esta fecha, Reporteros sin Fronteras elabora cada año una lista de países en la que expone los nombres de los que llama “Depredadores de la Libertad de Prensa”, que incluye desde gobernantes que permiten y/o obligan la desinformación, hasta aquellos bajo cuyo mandato atentan contra la vida de los periodistas y de los reporteros. España está entre ellos.

También hoy la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) insta a los profesionales de la información a que rechacen “las campañas orquestadas, vengan de donde vengan, que tratan de cuestionar el libre ejercicio de la profesión”. Pide, a todos los periodistas -y ciudadanos- que exijamos el “respeto universal a la libertad de prensa”, pero no hoy, sino todos los días, en lo que podamos, empezando por cuestionar lo que escribimos y lo que leemos, siendo valientes, honestos, humildes y muy sinceros con nosotros mismos.

En un tema diametralmente opuesto, quiero compartir que he estado leyendo El lenguaje de los gestos de Flora Davis. Habla de temas realmente muy interesantes: intuición, Cinesis, comunicación humana, comportamiento facial, Pupilometría, sincronía de interacción, y un largo etcétera. Una de las cosas que más me ha impactado es descubrir, de repente, que el feto es capaz de oír todas las conversaciones de la madre, la música, los portazos, los pitidos… y que eso puede determinar, desde su forma de hablar, hasta su personalidad. También resulta interesante como las personas mimetizamos con nuestro entorno, como nuestro carácter cambia nuestro rostro, como puede llegar a asustar a los bebés, como éstos son capaces de leer mejor el lenguaje no verbal que cualquier adulto, como nos adecuamos a ritmo de otra persona en la conversación, incluso a su movimiento; como nos impacta su olor, su expresión, hasta su forma de andar. Todo comunica, todo habla y desvela realidades que, tal vez, queremos ocultar o cambiar. Me resulta interesantísimo. Lo recomiendo.

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