En Cuba el transporte es una locura. El público (el de los cubanos), si es que lo hay, pasa cuando puede. Es difícil no quedar perplejo al escuchar las historias que relatan sobre su recorrido para llegar al trabajo y viceversa. Nunca saben con exactitud a qué hora llegarán. Cualquier vehículo grande sirve de colectivo -o wawa como lo llaman allí. No tiene un horario fijo ni una capacidad máxima delimitada. Los ferrocarriles funcionan, pero son pocos los que se mantienen en pie. Su velocidad máxima deben ser 45km/h: un trayecto de 250km puede implicar toda la noche viajando. Un ínfimo porcentaje de la población tiene vehículo propio, normalmente un modelo americano de los 50, tuneado 100% por dentro y con matrícula amarilla; la azul es para coches oficiales, el blanco es para las autoridades; marrón para los extranjeros residentes y rojo para los vehículos de alquiler -así siempre estamos identificados para que puedan aplicar los precios que corresponden”. 

Se fomenta y practica hasta la saciedad el auto-stop. Cerca de los pueblos y las ciudades te encuentras a decenas de personas que intentan pararte para que les lleves, algunos incluso con un pequeño fajo de pesos. Un oficial puede incluso obligarte a parar si ve que tienes asientos libres y hay un anciano o a una mujer embarazada, etc. que necesite un lift. La mano con la palma abierta hacia arriba y los dedos ligeramente flexionados quiere decir que el coche “va lleno”; el índice señalando hacia abajo que uno ya “ha llegado a su destino”, y así otras señales específicas para esta práctica tan extendida.

SOLO PARA TURISTAS

En Varadero, y para los extranjeros, es distinto. Puedes moverte con el bus turístico (4 CUC / día) y visitar otras playas, parques, delfinarios, el centro de la ciudad y tiendas varias. Funciona hasta las 19h. y pasa cada media hora aprox.; hay paradas cada en cada Resort y en todos los puntos de “interés”. Uno también puede ir en Taxi, coche de caballo o barquito de madera. El problema es que el precio varía según el taxista / cochero / capitán y el turista; hay que fijarlo de antemano y negociar para que no carguen más de lo debido. Por otra parte, también abundan las excursiones programadas. En cada hotel hay una persona que informa de las opciones, precios y salidas.

En cuanto al alquiler de coche o carro, nosotros pagamos 260 CUC x 2 días por un Peugeot del 2010 en perfecto estado (hoy sabemos que es mucho, mucho mejor alquilar una semana entera que días sueltos ya que el precio apenas varía). La gasolina sale por 1 CUC y poco, algo menos de un euro/ litro. Se puede repostar a la entrada de casi todos los poblados. Las autovías, muchas construidas -según nos contaron- por la mafia norteamericana y otras por conquistadores españoles, están equipadas con “Puntos de Control”, por los que hay que pasar a 80km/h. si se quiere evitar una multa de hasta 80 CUC. También hay peajes en algunas zonas, como por ejemplo la entrada y salida a y de Varadero, entrada a La Habana y algunas otras. La tarifa suele ser de 2 CUC.

Las carreteras, en general, están más o menos en buen estado, aunque hay que ir con cuidado, sobre todo de noche, cuando las personas, bicicletas, motos y caballos se vuelven invisibles. Solo los alrededores de La Habana disponen de alumbrado en algunos tramos. La velocidad máxima permitida es de 110 Km/h en autovía y 80Km/h en comarcales. Las señales brillan por su ausencia y escasez. Llevar un buen mapa es imprescindible, aunque nunca será muy exacto, porque como dicen los cubanos, “lo hizo un americano que no tiene ni idea de esto”. En caso de pérdida, si preguntan y aceptan que les guíen, a la hora de recompensar por la labor, recuerden que el valor de los CUC es muy superior al peso y que 25 CUC ya equivalen, en el mejor de los casos, al sueldo mensual de un cubano en la moneda oficial. Por lo demás, conducir por la isla no está nada mal. “Señorita, tenga cuidado con la rueda de repuesto y con la pegatina de Peugeot, que no se la roben. Por lo demás, Cuba es muy segura. No le pasará nada. Que se diviertan”.

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