La felicidad se forja. Es un estado de ánimo al que se llega y que a la vez forma parte del camino. Depende en gran medida de la calidad de los pensamientos, del marco temporal en el que se formulan (¿centrados en el pasado, presente o futuro?), de las personas con las que nos relacionamos, de nuestra lista de prioridades y del tiempo que les dedicamos. Si hoy no somos felices, tenemos que revisar nuestros hábitos y maneras de hacer para ver qué nos acerca y qué nos aleja de ese estado que anhelamos. Una vez comprobado, hay que desaprender para volver a aprender a hacer las cosas de tal manera que aumenten nuestra satisfacción y compromiso; nuestro rendimiento y productividad. En el camino es importante disfrutar, practicar el reconocimiento, la gratitud, el optimismo y la esperanza.

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