El acrónimo inglés VUCA (volatile, uncertain, complex, ambiguous) se empezó a utilizar en la armada estadounidense tras la guerra fría y se retomó tras los ataques del 11S para referir y evaluar la capacidad de sus soldados para hacer frente a las amenazas del futuro. Posteriormente fue popularizado por el futurista por excelencia, Bob Johansen, en diversas publicaciones del Instituto para el Futuro relacionadas con habilidades de gestión empresarial y liderazgo, en las que apuntaba que los efectos de un entorno VUCA se pueden contrarrestar con otro VUCA: visión (vision), entendimiento (understanding), claridad (clarity) y agilidad (agility).

Hoy en día, el uso de este vocablo estratégico está extendido de manera amplia en esferas empresariales y educativas de todo el mundo para acentuar la urgencia de estar preparados para lo que viene (que no sabemos lo que es) y subrayar la necesidad de enfocar las políticas de desarrollo del talento hacia habilidades y capacidades más específicas, que garanticen la supervivencia y el éxito en este entorno caótico.

Un estudio reciente que involucra a más de 2.000 organizaciones y que incluye información de 48 países y más de 13.000 directivos, revela que los líderes de las empresas que hoy destacan por sus métodos de gestión y resultados financieros, y que por ende logran moverse como peces en el agua en este mundo VUCA, son muy buenos en estas cinco habilidades básicas:

  • Liderar el cambio. Anticiparse, disponer de metodologías ágiles, capacidad de reacción, flexibilidad y adaptación. Los líderes deben ser los facilitadores del cambio.
  • Retener y desarrollar el talento. Inspirar en los demás una visión de futuro estimulante, evocar en ellos el anhelo de ser mejores personas y profesionales cada día. Acompañarles, potenciarles. Hacer que hagan, liderar con el ejemplo, con integridad. Sacar su máximo potencial.
  • Manejar la complejidad. Simplificar y clarificar. Gestionar el compromiso y el consenso en un contexto cambiante y veloz; reducir la incertidumbre, evitar malentendidos, potenciar la comunicación y el flujo de información.
  • Tener mentalidad emprendedora. Ser capaz de reconocer las oportunidades, innovar en métodos, asumir riesgos y crear valor añadido en toda actividad.
  • Aprovechar la diversidad. Generacional, cultural y de sexos. Usar las diferencias para sumar y crecer, prestar atención a la multitud de culturas, motivaciones y puntos de vista.

Sin embargo, el informe también evidencia que el camino está por hacer. De entre las habilidades que los CEOs señalan como imprescindibles hoy en su gestión, el 46% reconoce que ha de mejorar su liderazgo intergeneracional y el 44% que es poco efectivo a la hora de potenciar la creatividad y la innovación en su empresa. Un drama. Sin creatividad no hay innovación y sin innovación no hay crecimiento sostenible. En estas situaciones el talento se escapa, se pierde competitividad. Recordemos que según el World Economic Forum (WEF), España se sitúa hoy en el puesto 33 de 140 en términos de competitividad global. Otra asignatura pendiente de los managers está directamente relacionada con la globalización de las empresas y los mercados. Solo un 34% se considera altamente efectivo en liderazgo internacional e intercultural y un 45% en integración en entornos extranjeros o interculturales.

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