Todos los mortales compartimos el mismo privilegio: disponemos de 24 horas al día durante 7 días a la semana. Hagamos lo que hagamos y tengamos las responsabilidades que tengamos, gozamos del mismo tiempo. Asunto nuestro es decidir cómo lo administramos: trabajo, ocio, familia, descanso, responsabilidades varias, urgencias, estudio, vacaciones, lectura, tv, Internet, etc. ¿Quieres ganarle tiempo al tiempo? Sigue estos tres pasos fundamentales y estarás en condiciones de sacarle todo el potencial que necesitas a tus horas.

1) Definir metas y objetivos claros. 

Las tareas y actividades que realizamos a diario pueden ser interminables. Cuanto más ocupado estés, más cosas tendrás que hacer. Tener claro el objetivo ayuda a priorizar y organizar esas actividades.

¿Con qué estás realmente comprometido hoy? ¿Qué quieres conseguir a medio y largo plazo?

Hacer un repaso (lista) de las tareas y actividades en las que invertimos el tiempo se utiliza como herramienta para liberar al cerebro de la pesada carga que supone recordar la interminable relación de cosas por hacer. El hecho de enumerar en una lista ayuda a visualizar, priorizar y anticipar posibles obstáculos e interferencias.

2) Priorizar tareas según objetivos.

Una herramienta útil que hace más fácil la labor de priorizar es la matriz de administración del tiempo propuesta por Stephen Covey en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”.

Matriz gestion del tiempo stephen covey administracion del tiempo

Una vez enumeradas todas las tareas y actividades en las que invertimos nuestro tiempo, las colocamos en cuatro cuadrantes en función de su grado de urgencia e importancia con respecto a los objetivos y metas que tenemos. Urgente es una fecha límite apremiante, una crisis, un problema que requiere de una solución inmediata. Algo que no se puede posponer. Importante es lo que nos acerca a nuestros objetivos. Son todas aquellas actividades que nos permiten avanzar y que nos cargan las pilas. A su vez, son cosas que si no se hacen acabarán por tener consecuencias negativas para nosotros.

Tal vez nos sorprendamos al ver que invertimos la mayor parte de nuestro día en el recuadro número I y III, el de las urgencias, desaprovechando sistemáticamente la fuerza y las oportunidades del cuadrante II, el verdadero motor de nuestra motivación.

Pasar el día en los cuadrantes I, III y IV (el de la evasión) provoca cansancio, estrés y agotamiento. Dedicarse a resolver solo asuntos etiquetados (por otros o por nosotros) como urgentes es contraproducente y negativo para nuestros resultados a medio y largo plazo.

3) Planificar y cumplir con lo planificado.

La urgencia se remedia con planificación. Llevar una agenda al día y ceñirse a ella ayuda a que las cosas se hagan. Cambia el “me pongo cuando tengo un rato” por el “hago esto en el momento que decido”. Sin duda, hay urgencias e imprevistos, cosas que ocurren más allá de lo que podemos controlar, pero ese es otro de nuestros privilegios comunes, nos ocurre a todos. Tenemos que ser hábiles a la hora de diferenciar entre urgente e importante en nuestra propia escala de puntuación, aprender a decir que no y estar dispuesto a renunciar a cosas y situaciones sin sufrir por ellas, algo que se logra teniendo muy claras las prioridades y los objetivos. Trabajar o moverse en un espacio organizado y ordenado ayuda a no perder el tiempo en buscar las cosas. Juntar tareas compatibles, sacarle partido a los desplazamientos, no postergar ni procastinar, por el mero hecho de no perder el tiempo en planificar algo que finalmente no haremos, también son recursos a cultivar a la hora de cumplir con lo que nos hemos propuesto. Cuidado con los robatiempos varios. Los ladrones de tiempo son todas esas urgencias ficticias, distracciones, postergaciones, compromisos insulsos y actividades banales que nos quitan tiempo sin acercarnos ni un ápice a nuestro objetivo. Es importante identificarlos y desarticularlos para que no estorben. Todo lo que no nos acerca a nuestro objetivo, nos aleja. Se trata de tomar las riendas y ser dueños de nuestro tiempo

La semana pasada, ¿qué cosas importantes se quedaron sin hacer o no recibieron la atención suficiente?

¿Cuál es esa actividad que sabes que si haces te dará los resultados que quieres?

¿Y si lo sabes, qué te impide hacerlo?

Si los limones fueran horas, diríamos que unos los exprimen con la mano mientras que otros buscan exprimidores, herramientas que les permitan obtener más jugo con menos esfuerzo. Esa es la gran diferencia entre ellos. Optimización de procesos en el mundo empresarial. Es decir, búsqueda de eficiencia en todas las actividades que se realizan. Al hablar de gestión del tiempo, los exprimidores son nuestras maneras de hacer las cosas. El qué hacemos, el cómo lo hacemos y el para qué lo hacemos.Recordemos, tenemos 24 horas al día 7 días a la semana.

—-

Hagas lo que hagas y sea cual sea tu objetivo, un coach te ayuda a llegar desde donde estás a donde quieres ir. Cree en ti, te acompaña y te ayuda a sacar el máximo partido a tu tiempo, a priorizar y mantener el compromiso, a potenciar tus habilidades y talentos para que puedas alcanzar tus objetivos y metas más rápido y con menos esfuerzo. Te ayuda a ver opciones para que puedas hacer las mejores elecciones, a desbloquear frenos, a centrarte en lo verdaderamente importante para que las urgencias del día a día no impidan que lo esencial se haga.

¿Quieres saber más y recibir una sesión de coaching sin coste? Ponte en contacto con nosotros.  

 

Anuncios